Prensa Formosa
CARGANO
 
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El problema alcanzaría otros países de América latina. Como plan b, las autoridades locales piden poner el foco en la vacunación canina.


Se difundió poco, pero el fenómeno tiene meses: desde mediados de 2018 escasea en la Argentina la vacuna antirrábica para humanos. Falta en todas las provincias, en todas las jurisdicciones, en todos los centros de salud, públicos y privados.

Traducido a la vida cotidiana significa que, de no tener la suerte de dar con un centro de salud que cuente con alguna dosis, tras una mordedura canina habrá que poner las fichas en: a) encontrar al perro mordedor, b) llevarlo –con las dificultades que eso implica- a algún centro de zoonosis, y c) cruzar los dedos para que no tenga rabia.

Las autoridades de Salud explican que el problema no es local sino regional: que el laboratorio Sanofi Pasteur, que la produce y distribuye en América latina a través de la Organización Panamericana de la Salud, simplemente bajó su producción y nadie sabe exactamente por qué.

Clarín se puso en contacto con el laboratorio, pero hasta el momento no se pudo obtener una respuesta. Lo cierto es que si uno está por ejemplo, en Jujuy, vacuna antirrábica para humanos casi no hay. Y si uno está en Lomas de Zamora, tampoco. En un centro de zoonosis de zona sur (donde pidieron mantener el anonimato) aseguraron que reciben "a veces diez, a veces cuarenta dosis y a veces simplemente ninguna, y entonces hay que colgar el cartel de que no hay stock. Antes había entre 300 y 400 dosis semanales”.

En la ciudad de Buenos Aires, quien necesite aplicarse la antirrábica humana y busque alguna sede con dosis disponibles en el laboratorio Stamboulian, por dar un ejemplo, verá que no es una figurita fácil.

Desde las carteras de Salud nacional y de la provincia de Buenos Aires respondieron en un principio: “Es la primera noticia que tenemos del tema. No lo tenemos reportado”. Pero después admitieron que "hay un tema", que no es nuevo, que ya tiene varios meses y que afecta a toda América latina.

No obstante, desde la Secretaría de Salud de la Nación remarcaron que no hay que alarmarse y que hay dosis suficientes: “Faltantes no hay, sólo una restricción. En el país hay 14.000 dosis y la vacuna no es de calendario oficial. Sólo se suministra cuando hay un tratamiento indicado. Si una provincia la necesita, se envía. La escasez es a nivel mundial, por una baja en la producción del laboratorio, y por eso su uso se circunscribe a la indicación médica; se reserva para casos específicos”.

Un tema que preocupa a las autoridades es que, tras la mordedura de un perro, la gente “por las dudas” sale a vacunarse. En la cartera de Salud bonaerense remarcaron que “por cada 100 personas mordidas por un perro, 85 se vacunan. Y lo hacen sin chequear si el perro había sido vacunado, si tenía dueño… son aplicaciones innecesarias, cuando el problema está en la vacunación canina”.

“También está el tema de los murciélagos, que son los que transmiten rabia a los perros”, agregaron, y remarcaron que la población debe estar atenta, en especial en zonas de campo: “Si ven murciélagos en el piso, atontados o muertos, hay que agarrarlos con pinzas y llevarlos a analizar”.

Ahora bien, si Sanofi casi no entrega vacunas, ¿cuál es el “plan” b para quien es mordido por un perro que podría tener rabia? En la provincia de Buenos Aires piensan aumentar la producción local, es decir, las dosis que salen del Instituto Biológico Dr. Tomás Perón: “Esta vacuna ya la teníamos, pero se usaba como complemento de la Verorab, ya que produce más afectos adversos. Dada la situación, está previsto para 2019 producir 90.000 dosis anuales en lugar de las 10.000 actuales”.

¿Y en el resto del país? La única provincia que alzó la voz en estos meses fue Jujuy, que emitió una alerta sanitaria. Las cifras en esa provincia son elocuentes: en 2016 Jujuy había recibido 21.338 dosis. Para el primer trimestre de 2019, sólo 250.

En diálogo con Clarín, el ministro de Salud de esa provincia, Gustavo Bouhid, contó que “en agosto, Nación avisó que iba a faltar la antirrábica para humanos. En este contexto, obviamente todos los pacientes con mordeduras de perros que podrían de tener rabia, tienen riesgo de muerte. A mí me pareció prudente declarar el alerta, cosa que consulté con el Gobernador [Gerardo Morales]”.

El tema es la particularidad geográfica de su provincia: “Jujuy limita con Salta y con Bolivia y en ambos lugares hubo casos de rabia canina. En Salta, en Salvador Maza, y en Bolivia hubo tanto rabia canina como humana, informada por el Gobierno. Una calle no me salva de la transmisión de una enfermedad”.

“Creo que en Nación iban a ver la posibilidad de solicitar vacunas a otros países, pero eso implicaba una logística y tiempos inexactos”, esbozó el Ministro. Desde la provincia de Buenos Aires también especularon: “Quizás para 2020 se pueda subir la producción del Instituto Perón a 200.000 dosis anuales y transferir a otras zonas del país. Pero afirmarlo sería hacer futurología”.


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